La UOM aceleró y profundizó la pelea encabezando una soberbia marcha el 5 de febrero en Córdoba con unas 25 organizaciones gremiales que se encolumnaron con el sindicato metalúrgico.

La UOM San Miguel fue contundente movilizando con todo el equipo que conduce el sec. Gral., Diego Espeche, también sec. de Organización nacional y la potente militancia de la Agrupación 17 de noviembre.

Los miles de manifestantes expresando el rechazo a la reforma laboral tuvo tamibén como fin llamar la atención de los gobernadores con representatividad en las cámaras legislativas donde se tratará el proyecto enviado por el gobierno.

Esta en Córdoba apuntó a Martín Llaryora, que evitó definirse de forma tajante y no bajó una línea ni a sus diputados ni a la senadora Alejandra Vigo.

La CTA se sumó al armado metalúrgico ratificando que la reforma laboral “se trata de una maniobra política que entrega derechos históricos a cambio de migajas, y que compromete el futuro del trabajo en la Argentina”.

Los puntos resaltados fueron la ruptura del sistema de negociación colectiva, la restricción del derecho de huelga, el financiamiento de los despidos con recursos del sistema de seguridad social, el ataque directo a los sindicatos y a la acción colectiva, la institucionalización del techo salarial, la legalización de la precarización laboral y la pérdida de la soberanía sobre el tiempo de trabajo, entre otros.

Por Marina Lacolla

Marina Lacolla, periodista y editora de la Revista Trato Hecho Noticias del Conurbano