DIA DE LA MUJER: la construcción de un camino hacia un verdadero día feliz

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20200110_092533Por Marina Lacolla
Los femicidios de hace 145 años fueron el origen del Día de la Mujer que se designaría 15 años después. El asesinato de esas valientes mujeres que murieron ese 8 de marzo de 1875 por levantar la vos y reclamar por la igualdad de derechos, se replica en cada una de las que muere diariamente en manos de violencia machista.
Lo crueldad y saña con la que hombres matan, violan, golpean, maltratan o todo junto, forma parte de una realidad en la que es más que difícil hablar de un día feliz. Todo esto nos lleva a una profunda reflexión que involucra a mujeres y hombres.
El feminismo surge de la necesidad de expresar repudio y de defensa. Nada menos visibilizar la necesidad de protección para las mujeres que tan solo la necesitan por una cuestión de poder tan solo basado en la fuerza física. Pues claro, eso solo le basta a los hombres para someter a las mujeres. Con eso todo el resto del sometimiento.La cuestión de igualdad de género pasa por algo superador que es la igualdad de personas. No de entrar en una batalla de géneros. Sin subestimar, rebajar o sobrevalorar. De vernos como pares.
Algo que parece tan básico y primordial, se diluye en una cultura ceñida por valores acomodados al manejo del poder que hacen algunos sobre otros. Esta cuestión cultural se hereda, se trasmite en un entorno familiar.
Sin echar culpas ni culparse, estamos frente a la gran oportunidad de hacer un cambio profundo que nos involucra a mujeres y hombres por igual. Estamos en una época donde las mentes se están abriendo y las bocas lo están diciendo.
Que las cosas salgan a la luz y haya semejante involucramiento en todo lo vinculado a la violencia sobre la mujer nos pone en un avance como sociedad. Pero, el cotidiano aumento de femicidios y agresiones a las mujeres nos hacen revisar las estrategias.
Acá hay un tema clave. Se está empezando a ver a las víctimas. Sin embargo, los victimarios siguen con su misma patología y repitiendo sus patrones de comportamiento y agudizándolos. Siguen viendo a las mujeres como un objeto de posesión para satisfacer sus deseos y sino lo hacen pagan las consecuencias.
Los agresores también deberían ser condenados por la justicia pero también obligados a recibir tratamiento. De ellos, hay que ocuparse. El estado se está haciendo cada vez más visible en este tema involucrándose con la problemática de género y la gran cuota pendiente es que se hace con estas personas que las mujeres no pueden controlar quedando a merced de ellos, viviendo con temor o lo que es peor: muriendo.
Por todas las que fueron asesinadas, por las que seguimos vivas, sobrevivientes, víctimas de violencia de género y todas las mujeres sin importar ningún tipo de diferenciación: Feliz Día!
Y un especial pedido a aquellas que nos taca criar niños y niñas, para que reflexionemos los mensajes que les trasmitimos. Nosotras somos el producto de lo que nos enseñaron, esos victimarios son producto de lo que aprendieron y las generaciones que vienen serán el producto de lo que hoy les trasmitamos.
Seamos claros y contundentes. Hay una sola palabra que puede salvarnos: AMOR. En ella se encierran el respeto y todos los pilares que nos harán mirarnos de una manera sana. El amor a uno mismo y hacia el otro.
Es verdad que ¡vivas nos queremos! Pero también ellos deberían de querernos vivas. Gracias a los hombres que se comprometen con la causa contra la violencia de género y a los representantes del pueblo que están intentando hace algo al respecto. Los primeros pasos se están empezando a ver.