LA ADICCION AL PODER

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Debe ser difícil perder el poder sobre todo cuando lo obtuviste y lo conservaste cueste lo que cueste. Esa teoría maquiavélica de “el fin justifica los medios” ha llevado a grandes desastres en la historia argentina. Y Malvinas Argentinas fue el reflejo de eso por 20 años con la figura “faraónica” de Jesús Cariglino en la intendencia.
Fue el jefe comunal desde que nació el distrito como tal al dividirse el ex General Sarmiento y gobernó por dos décadas inclusive construyendo un palacio municipal parecido a las antiguas estructuras faraónicas aunque la mayoría de su distrito seguía sin asfaltos ni cloacas.
Pero, eso podría ser una apreciación personal porque se trata de prioridades. La violencia y las agresiones a quienes lo cuestionaban eran moneda corriente en territorio malvinense hasta que la gente se fue cansando y encontró en Leonardo Nardini la opción.
Al perder las elecciones, Cariglino se dedicó a destruir todo lo pudo queriendo dejar un municipio listo para el desastre nombrando miles de empleados de planta de un día para el otro cuando los tuvo años becados junto a cantidad de desmadres en las distintas áreas evidenciados por los mismos empleados que vieron como esto sucedía.
Así se fue y se ve que nunca digirió la derrota. Como la gente le volvió a decir no a su apellido también en la siguiente elección, el objetivo de desprestigio del actual intendente se aceleró apuntando a todo lo personal. Pero, lo peor, es que las mentiras salen a la luz y él es el que queda cada vez peor.
Para ello, se creó un portal en internet llamado La Realidad de Malvinas. Por supuesto, anónimo porque nadie se hace cargo del mismo. Recientemente se publicó en este medio que el hermano del intendente había sido detenido por venta de fiambres en mal estado junto a una foto del 2012 que responde a una nota de detención por narcotráfico en Entre Ríos.
Hasta donde llega la adicción al poder. El querer volver a cualquier precio. Inclusive no importándote lo que piensa el pueblo al querés representar. Es la enfermedad de los egos y el yo en primera plana. Sin duda, cada acción de estas lo aleja cada vez más de la gente.

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